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UNA DEL MONTÓN

Soy la que soy.

Casualidad inconcebible

como todas las casualidades.

Otros antepasados

podrían haber sido los míos

y yo habría abandonado

otro nido,

o me habría arrastrado cubierta de escamas

de debajo de algún árbol.

En el vestuario de la naturaleza

hay muchos trajes.

Traje de araña, de gaviota, de ratón de monte.

Cada uno, como hecho a medida,

se lleva dócilmente

hasta que hace tiras.

Yo tampoco he elegido,

pero no me quejo.

Puede haber sido alguien

mucho menos individuo.

Parte de un banco de peces, de un hormiguero, de un

enjambre,

partícula del paisaje sacudida por el viento.

Alguien mucho menos feliz,

criado para un abrigo de pieles

o para una mesa navideña,

algo que se mueve bajo el cristal de un microscopio.

Árbol clavado en la tierra,

al que se aproxima un incendio.

Hierba arrollada

por el correr de incomprensibles sucesos.

Un tipo de mala estrella

que para otros brilla.

¿Y si despertara miedo en la gente,

o sólo asco,

o sólo compasión?

¿Y si hubiera nacido

no en la tribu debida

y se cerraran ante mí los caminos?

El destino, hasta ahora,

ha sido benévolo conmigo.

Pudo no haberme sido dado

recordar buenos momentos.

Se me pudo haber privado

de la tendencia a comparar.

Pude haber sido yo misma, pero sin que me sorprendiera,

lo que habría significado

ser alguien completamente diferente.

(G.B.)

**********

LAS TRES PALABRAS MÁS EXTRAÑAS

Cuando pronuncio la palabra Futuro,

la primera sílaba pertenece ya al pasado.

Cuando pronuncio la palabra Silencio,

lo destruyo.

Cuando pronuncio la palabra Nada,

creo algo que no cabe en ninguna no-existencia.

(A.M.)

**********

RECUERDOS

Estábamos charlando

y callamos de repente.

Había aparecido en la terraza una muchacha

¡qué belleza!,

demasiado bella

como para nuestra tranquila estancia allí.

Barbara miró apresurada a su marido,

Cristina puso la mano instintivamente

sobre la mano de Zbyszek.

Yo pensé: te llamo,

por ahora -te diré- no vengas,

acaban de anunciar varios días de lluvia.

Sólo Agnieszka, viuda,

saludó a la bella con una sonrisa.

(A.M.)

**********

CONTRIBUCIÓN A LA ESTADÍSTICA

De cada cien personas,

las que todo lo saben mejor:

cincuenta y dos,

las inseguras de cada paso:

casi todo el resto,

las prontas a ayudar,

siempre que no dure mucho:

hasta cuarenta y nueve,

las buenas siempre,

porque no pueden de otra forma:

cuatro, o quizá cinco,

las dispuestas a admirar sin envidia:

dieciocho,

las que viven continuamente angustiadas

por algo o por alguien:

setenta y siete,

las capaces de ser felices:

como mucho, veintitantas,

las inofensivas de una en una,

pero salvajes en grupo:

más de la mitad seguro,

las crueles

cuando las circunstancias obligan:

eso mejor no saberlo ni siquiera aproximadamente,

las sabias a posteriori:

son muchas más

que las sabias a priori,

las que de la vida no quieren nada más que cosas:

cuarenta,

aunque quisiera equivocarme,

las encorvadas, doloridas

y sin linterna en lo oscuro:

ochenta y tres,

tarde o temprano,

las dignas de compasión:

noventa y nueve,

las mortales:

cien de cien.

Cifra que por ahora no sufre ningún cambio.

(G.B.)

**********

BAILE

Mientras no se sepa aún algo seguro,

pues no nos llegan todavía señales,

mientras la Tierra siga siendo diferente

a los planetas hasta ahora cercanos y lejanos,

mientras no se diga ni se escuche nada

sobre otras hierbas honradas por el viento,

sobre otros árboles ceñidos por coronas,

sobre otros animales comprobados como aquí,

mientras no haya un eco, además del nativo,

que sea capaz de entrecortar palabras,

mientras no haya noticia

de peores o mejores mozarts,

edisons, platones,

mientras nuestros crímenes

puedan rivalizar sólo entre sí,

mientras nuestra bondad

siga sin parecerse a nada

y siendo excepcional hasta en su imperfección,

mientras nuestras cabezas llenas de ilusiones

se consideren las únicas cabezas llenas de ilusiones,

mientras sólo desde la bóveda de nuestras bocas

pueda ponerse un grito en el cielo,

sintámonos huéspedes de este refugio,

distinguidos y extraordinarios,

bailemos al son de la banda local

y hagamos como si éste fuera

el baile de los bailes.

No sé si para otros,

para mí esto es del todo suficiente

para ser feliz e infeliz:

un rincón modesto,

en el que las estrellas den las buenas noches

y hacia el que parpadeen

sin mayor significado

(G.B.)

**********

TODO

Todo:

palabra impertinente y henchida de orgullo.

Habría que escribirla entre comillas.

Aparenta que nada se le escapa,

que reúne, abraza, recoge y tiene.

Y en lugar de eso,

no es más que un jirón de caos.

(A.M.)

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