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Búscame entre las lágrimas

del dinosaurio

sin contestar mi última pregunta,

las ventanas abiertas,

como aprendiendo a esperar.

**********

He rescatado dos notas tristes

del charco del silencio

que estrangula la ciudad

y he acariciado

por última vez

las alambradas de tu recuerdo,

como repasando estampas de animales

en medio de la gran manzana.

**********

Quiero que sepas una cosa:

estoy cansado de buscarte.

Estoy harto de escribir

poemas en los que te

busco.

A partir de ahora me dedicaré

a lo que me gusta:

me dedicaré a seguir buscándote.

**********

Vértigos escalando pirámides,

repúblicas sin historias

e historia sin repúblicas.

Vértigos escalando pirámides

y resbalando, trepando, resbalando.

Relámpagos sin frenos,

velocidades enrojecidas,

estallidos, golpes, mareas de piedra,

plomo, cárcel, grito y de repente agua,

agua como un reflejo dirigido por tu aliento

ha interrumpido mi película,

tu película

en un suspiro subrayado en rojo

y ahora yo me encuentro atravesado

ejecutado por el eje vertical

dueño de una apariencia atropellada,

sin testigos.

Y entonces sonrío sin saberlo

-ellos me lo dirán mañana, aunque también

sin saberlo-

y mi risa quiere ser trinchera

y combatir

y derribarme,

mientras los gorriones

que envejecen sobre mis crucificados brazos

se derraman

lentamente

y se derriten y buscan en la tierra,

siempre intentando construir un lienzo,

ellos y yo

en medio del baile de disfraces.

**********

Porque espero que las tres orillas de mañana

sigan atadas con el cordel rojo,

arrodilladas

sin relación aparente entre sus lamentos

y los juguetes mal organizados,

y porque tampoco me gustaría dar explicaciones

veo desplomarse

lentamente

los párpados del asfalto,

provocando mareas que sólo duermen

bajo imaginaciones acuchilladas.

**********

Toca otra vez viejo perdedor,

haces que me sienta bien,

es tan triste la noche que tu canción

sabe a derrota y a hiel

(Ana Belén, El hombre al piano)

Mañana cuando despertéis

y no me veáis por ninguna parte

y vengáis a buscarme

y me encontréis en la cama

empapado en sangre,

todo lo ensangrentado que un hombre

puede llegar a estar,

con las piernas cortadas y puestas a la venta,

sólo entonces veréis que no os he mentido,

que realmente

sólo soy un hombre acabado.

**********

Estoy ya a pocos metros de mí,

pero recuérdame sentado allá

en el rincón de siempre

con al mirada perdida

que alguien encontró en el

mar

nadando en dirección contraria.

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