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ATARDECER

Desde el abismo de las nubes

me veo atardecer,

en su espejo el tiempo proclama

su efímero reinado

de rosicleres, cuya sangre

me viste para la tranquila espera

de lo oscuro.

En mi túnica el designio

de la evntualidad, la cierta clave

de los enigmas de mi noche

que me posee lentamente

en el pausadom fluir de las clepsidras

desde el alto destino de las nubes

a los atardeceres de mis abismos.

**********

CLARIDAD PERDIDA

La oscuridad oprime, no hay salidas

en esta noche al brillo de su estela

o un ágil viento de alas de blancura

que simulen senderos o riberas

por donde fluyan las devastaciones

del corazón hasta los accesibles

remansos transparentes de la aurora.

Mas cuanto desciende incide en lo oscuro,

clava con acero las magnitudes

de su negrura entre los alborozos

de la espera y el telúrico sigilo

de un mundo de olvidadas claridades.

En sus profundidades será quiebra

el memorial delas celebraciones

de los días, de la luz, de la llama

encendidab en los últimos reductos

de la sangre, la exaltación del fuego

original, se claridad primera.

**********

NIDO DE LA LUZ

En el nido de la luz

la urdimbre de la noche

teje la red de sus constelaciones,

en los ignos grabados en lo oscuro

la escritura de tu destino:

designio de la noche es

el precipicio de la nada

en la voracidad de su vacío.

En las líneas del éter

el equilibrio de tu sino.

**********

HALLAZGO

Quién que huya de sí

no se hallará

en la linde indecisa

de su niebla,

certeza

no tendrá, mas sí el brillo

difuso de su incertidumbre

nimbado de vagas estrellas

y del vaho naranja

de su incendio de muerte.

Así te encuentro

al huir de tu verdad

en tu niebla de olvidos.

**********

II

Te nombro y te construyo

con mi voz, mundo

de mis ensoñaciones,

como altiva gacela

en las curvas del aire

se eleva mi palabra

en el acantilado de los sueños

cimbra para una bóveda absoluta

en el vacío de ña niebla.

Te nombro, río

y mar, y eternas alturas

de la nieve, cordilleras azules

y junio, ardiente en verdes llamas

de chopos y castaños

y agosto de amores y de mieses

y otoño, dorado y frutal,

y los cálices colmados del néctar

sagrado de la dicha…

Y te nombro, camino y estrella

y sonrosada nube en el ocaso

y ritmo y tiempo

y luna y el oscuro silencio

que la noche modula…

Te nombro y te construyo

en mi palabra. Mundo.

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